domingo, 22 de julio de 2012

Las parejas abiertas

Se entienden como parejas abiertas las relaciones donde los dos miembros de la pareja pueden libremente vincularse con las personas que quieran, y si bien entre ellos existe un compromiso afectivo, no hay exclusividad sexual. Se llaman así por oposición a las llamadas parejas cerradas, en las cuales se da un vínculo monogámico con exclusividad sexual y afectiva entre sus miembros. La mayoría de las parejas abiertas plantean una exclusividad afectiva, lo que implica que si bien pueden tener sexo con quien quieran, el vínculo afectivo se mantiene con la pareja oficial. A la base de esta forma de relación está la idea de la separación entre sexo y afecto. Las personas que sostienen este tipo de relaciones pueden disociar o en realidad nunca asociaron la sexualidad y las relaciones sexuales con los vínculos afectivos. Así pues, se vinculan sexualmente sin problemas de exclusividad, pero generalmente no aceptan que su pareja se enamore de otra persona. Esta modalidad tiene una afinidad significativa con la forma de entender el sexo y los afectos en los hombres. Frecuentemente los varones pueden tener relaciones sexuales sin vincularse afectivamente; esto no es tan común en las mujeres quienes rápidamente sienten afecto por sus compañeros sexuales e incluso no suelen tener sexo si no sienten afecto por ellos. En este punto es donde suelen aparecer los conflictos en la pareja: cuando se vinculan los sentimientos a la sexualidad. De hecho, existe una diferencia entre la monogamia social y la sexual. La social hace referencia a los cánones impuestos por el entorno, y por tanto, se trata de un aprendizaje; en este caso, el que una relación sexual debe darse cuando hay sentimientos y emociones. La monogamia sexual hace referencia a la elección que realiza cada persona de no tener relaciones fuera de la pareja, por decisión propia, ya que los estudios afirman que la monogamia no es natural y fue establecida para asegurar la especie. En las parejas abiertas, como en cualquier otra relación, también existen acuerdos particulares, ya que algunos prefieren contar y hablar de las experiencias que tiene con otros dejando esta posibilidad a su criterio personal, mientras que algunos mantienen esto en reserva. Algunos plantean la obligación de contar las aventuras con terceros, viviendo el ocultamiento de las mismas como si fuera una infidelidad o un engaño. En definitiva, cada pareja debe experimentar para encontrar la modalidad que les permita sentirse más plenos y felices; no hay recetas hechas ni estructuras predeterminadas. Solo el respeto y la búsqueda de la felicidad de uno mismo y del otro.

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