domingo, 22 de julio de 2012

La infidelidad es difícil de doblegar

La infidelidad es difícil de doblegar. Es universal, no importa la raza, educación, religión; es una atracción que impulsa a las personas a engañar a sus parejas. Del 100% de las parejas, el 60% son infieles y el restante 40%, suelen practicar dos tipos de fidelidad: 1)la fidelidad positiva, que se basa en el enamoramiento de su pareja, o la que es producto de la razón, en la cual el autocontrol es el antídoto; se protege lo que se ama y respeta. Y 2) la fidelidad negativa, regida por el miedo, la obligación irracional o el interés económico o social. Aunque el 90% de la población mundial exige la fidelidad para desarrollar las relaciones de pareja, somos ambivalente y de una doble moral: una cosa es la monogamia teórica y otra la práctica. Defendemos la estabilidad afectiva, la fidelidad, pero nos gustan los amores furtivos. Somos monógamos por vocación e infieles por naturaleza. Jorge Bucay, en su libro El camino del encuentro, nos habla sobre la negociación y las normas de funcionamiento dentro de las parejas. Con las diferentes parejas que tenemos existen unos pactos, que normalmente son implícitos, y son las normas que rigen en la relación. Esas normas pueden estar relacionadas con la convivencia, fidelidad, los planes de futuro… Bucay anima a las parejas a hacer esas normas explícitas. Propone apuntarlas en un papel conjuntamente y negociando los diferentes puntos, y hacer una revisión de las normas cada dos o tres años. El motivo por el cual realizar esa revisión cada trienio es porque se asume que las personas, y por ende las parejas, están en continua evolución. Por lo que los pensamientos, valores y creencias, así como las decisiones y los sentimientos pueden variar con el tiempo. Si hace unos años, para la pareja, la fidelidad era un punto innegociable para estar en la relación, puede ser que actualmente sea más importante valores como la seguridad o la compañía, y el que uno de los dos haya sido infiel ya no tiene el valor que tenía entonces. Así pues, comunicarte con tu pareja es básico para valorar qué aspectos son importantes para uno y para otro, y a partir de ahí, decidir seguir juntos o dejarlo es decisión vuestra.

1 comentario:

MAR Y JESUS SW dijo...

Llevas toda la razon en tu exposicion,nosotros somos unos infieles consentidos y consentidores , asi que querido amigo ¿ hacemos infidelidades? Un beso