miércoles, 19 de octubre de 2011

Parejas swingers


Más que un fenómeno es un estilo de vida; el intercambio de pareja puede ser visto como un juego o como una vía para poner en prácticas nuestras fantasías sexuales.

Cuando Robert Redford propone a Woody Harrelson que le preste a su mujer, Demi Moore, además de una 'Proposición Indecente' estaba poniendo en práctica una de las modalidades de las denominadas 'parejas liberales', que ocurren cuando una pareja casada o de otra forma comprometida, se involucra con una pareja similar o un individuo soltero.

En estos casos no hay cabida para los celos ni para la monogamia, la esencia de esta relación -no exenta de amor y compromiso- está en el respeto y la libertad.Un movimiento que surgió sobre 1975 en Europa como parte de una revolución sexual. Los intercambiadores se encuentran a través de revistas, anuncios personales, fiestas caseras de intercambio y por la Red. Primero, a través de un círculo de confianza en un local privado o inmueble particular, luego en clubs.

Para muchas parejas, los clubs de ambiente liberal son tanto una vertiente social como sexual. Existen muchas modalidades: un club nocturno enfocado al baile, spas nudistas con piscinas, piscinas de hidromasaje, saunas, cuartos de vapor, casas de campo con áreas recreativas...

Al margen de los organizaciones empresariales que ven el movimiento swinger (SW) como un negocio, aparecen asociaciones internas que ven el 'swingerismo' como un modo de vida, y se organizan como si fuesen una ONG.

La discreción es otro de los rasgos fundamentales de este tipo de locales, temerosos de despertar el rechazo de los vecinos y perder el anonimato que sus clientes exigen.

¡Explora tus fantasías!

Pero no todo el mundo está preparado para pasar a este nivel y ser capaz de seguir como si nada con su relación. Por eso la mayoría se pasa la vida fantaseando sobre si alguna vez se cumplirán sus fantasías sexuales. ¿Las más comunes? Que alguien os vea, hacer un trío, ver como tu pareja lo hace con un tercero, ver a dos chicas juntas, que la pareja se disfrace…


Tenerlas es algo normal y sano. Los expertos aseguran que verbalizarlas y compartirlas ayuda en la relación sexual de pareja y que es bueno vivir nuestra sexualidad sin censuras. Pero a la hora de ponerlas en práctica, la cosa cambia.

Por supuesto, debe ser de mutuo acuerdo y en ningún caso debemos tachar a nuestra pareja de depravada o promiscua porque nos lo plantee. Tenemos libertad para aceptar o no, sin reproches ni insultos.

Además, hay muchos juegos eróticos que pueden añadir emoción, frescura y un punto picante a la relación sin necesidad de traspasar la línea de lo seductor o morboso para pasar a lo obsceno.

Los swingers dicen que se trata de una práctica que solo puede hacer más sólidas y felices a las parejas que se atrevan a probarlo

No hay comentarios: