jueves, 20 de octubre de 2011

Jugando con el sexo en una fiesta swinger





Contamos la experiencia de una pareja a la hora de asistir a una fiesta swinger y cómo es la dinámica del club. Hay fiestas muy selectas, bien preparadas y organizadas para garantizar un buen ambiente y que todos se diviertan.

Si jugamos a ser swingers, lo primero que tenemos que hacer es contactarnos con Miguel solicitando información sobre su club. En poco rato se da la información esencial para las parejas (en nuestro caso el diálogo fue más extenso por los datos históricos). En 15 o 20 minutos ya se tiene una idea general de cómo es la dinámica de estas fiestas. Cuando la persona está convencida de asistir Miguel indica un lugar para charlar personalmente y darle a conocer las inquietudes y fantasías de cada uno. Si al final de la charla están de acuerdo, los interesados dejan sus direcciones de correo electrónico y teléfonos. Por esa vía se les informará día y hora de la próxima fiesta swinger o liberal a organizarse. El promedio de edad de los asistentes a estas fiestas es de 36 años. Miguel busca que las parejas jóvenes, de entre 20 y 28 años no concurran.



Las reglas están claras y son conocidas por todos los que asisten. Los 10 mandamientos (ver al final) se respetan más que los del Antiguo Testamento. Una vez en la fiesta los asistentes también deben tener en cuenta los colores de su vestimenta, porque con ellos se dan a conocer cuáles son las intenciones primarias de cada uno (ver al final). Miguel recalca el concepto de primarias.

Con solo mirar el color de la ropa de una mujer, las parejas ya saben cuál es su intención primaria. Por ejemplo, la mujer va vestida de blanco y espera ser simple observadora junto a su pareja. Si con el paso del tiempo se desinhiben pueden pasar a otro nivel. El uso de los colores no indica nada radical, simplemente es un poco de información para relacionarse con los demás invitados. Si la pareja va vestida de amarillo y ve a otra con la ropa del mismo color, seguramente será más fácil comenzar una charla. Una vez definido el color y lo que se espera de la fiesta se asiste a la misma.

Generalmente comienzan a las 23 hs. Como dice el sitio web del club, estas fiestas están presididas por la seducción y la sensualidad. Las parejas hacen sociales, disfrutan de un trago, bailan, alimentan y cumplen sus fantasías. El local está adecuadamente decorado, abundan los pétalos de rosa, velas, aroma de aceites esenciales y música acorde. Las parejas que asisten aceptan y practican incondicionalmente las pautas y códigos de buena conducta propuestos. De esta forma se busca garantizar la comodidad de las mujeres.

Destacan que es respetable que los invitados se abstengan de participar en situaciones íntimas, eróticas o liberales. El voyeurismo, el exhibicionismo y el nudismo son válidos.

Miguel alquila casas por una noche o por un fin de semana para organizar las fiestas. Dependiendo del tamaño de la casa son los cupos de parejas que asisten. Si alquilan una casa para 40 parejas, el cupo es de 35 siempre preservando la comodidad de los invitados. En el verano, el número de parejas aumenta a 80, si el lugar lo permite. Las casas siempre están en buenas condiciones y se busca una variedad para cuidar la fantasía de las parejas. Además de las velas y luces negras hay barras donde se puede consumir alcohol, que ayuda a desinhibir, pero se busca que el consumo no sea excesivo porque el alcohol le produce sueño a las mujeres y merma el rendimiento sexual del hombre, así lo entiende Miguel en nuestra charla. No se permiten drogas de ningún tipo. Miguel recibe personalmente a las parejas invitadas, les muestra un poco la casa y las presenta con otras parejas con las que creen podrían tener afinidad (según él deduce las afinidades en la entrevista previa).

Una vez en la fiesta todo debe fluir. ¿Cómo comienza el juego sexual? Miguel es tajante. No hay algo que detone en sexo, simplemente se va dando. En algún momento una pareja decide hacer algo más osado que lo que se ve en cualquier local bailable (besarse apasionadamente, tocarse en público, algunos practican sexo a la vista de todos) y eso desencadena que cada pareja se suelte más y busque su lugar en la fiesta. Hay parejas que no se sacan ni un zapato en toda la noche y también están las otras.
LOS 10 MANDAMIENTOS

* Los únicos que pueden asistir son las parejas, pudiendo ser novios, esposos o amantes.

* Los hombres solos NO son admitidos.

* Las situaciones deben ser nacidas en la espontaneidad, la naturalidad y el deseo sexual.

* La comodidad de las mujeres debe ser lo primordial.

* Nadie se interpondrá entre esposos, ni intentará afectar ninguna relación de pareja.

* Todo invitado será cortés, amable, respetuoso, debiendo entender que NO es NO.

* Nadie insistirá ni importunará a nadie.

* Nadie será incomodado por hacer algo o no hacer nada.

* Los anfitriones de la fiesta estarán siempre a su inmediata disposición ante cualquier situación que les incomode.
Código de colores

* BLANCO: “Nos gusta mirar, somos voyeuristas”.

* ROSA: “Mi fantasía es estar con otra mujer, yo sola”.

* FUCSIA: “Vinimos buscando una chica para hacer un menage a trois”.

* AZUL: “Queremos hacer un trío con otro hombre”.

* VERDE: “Nos gusta que nos vean, somos un poco exhibicionistas”.

* AMARILLO: “Compartimos una cama pero sin intercambiar?”

* TURQUESA: “Intercambiamos parejas solo para hablar y bailar?”

* ROJO: “Intercambiamos parejas sin reglas ni límites?”



* NEGRO: “Estamos dispuestos a todo”.

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