domingo, 15 de agosto de 2010

El dilema de la elección de parejas



La frase del título de este editorial resume un conflicto permanente en toda pareja swinger, el conflicto de la elección. Se califica como conflicto porque aunque esté muy hablado y no cause desavenencias en la pareja, siempre quedan sustratos de momentos donde, a la hora de elegir, no hay acuerdo.

Hay parejas que sólo eligen por lo físico; allí la cosa es simple, es cuestión de mirar y ver si a ambos los otros les gustan. Pero hay parejas que van mas allá; consideran otras cosas; ejemplos: simpatía, diálogo, educación, nivel social y demás cuestiones; allí la cosa se complica más pero el abanico se amplía.

Sé de parejas que vuelven a sus casas contrariados uno con el otro por no llegar a acuerdos en la elección de otras parejas. Sé de quienes, por el contrario, a desgano aceptan la imposición de la otra parte. Una vez, un caballero me decía: – Mira, yo vengo aquí a tener sexo; si no me gusta mucho la mujer que me toca, pero mi esposa está contenta, dale para adelante; mi mujer no es nada simple y si ve que la mujer del otro es muy linda, se ataca de celos, así que tengo asumido que bombones no me voy a llevar a la cama.

Un caso, en la antípoda de éste, es el de una mujer que acepta todo para no tener conflictos con el marido al llegar a casa.



Pero lo que se llama una pareja swinger ajironada es aquella que se pone márgenes en la elección; no busca lo ideal, se da tiempo para explorar más a los posibles candidatos porque, en el diálogo, se encienden termómetros que no están activos a simple vista. “Una mujer con cabeza caliente es mucho mejor que una barbie con cabeza fría”, decía un viejo swinger que ya había recorrido mucho camino en el ambiente.

Si el tema de la elección es fruto de discusión permanente, mejor quedarse en casa, porque cada encuentro será un posible punto de conflicto que, con el tiempo, derivará en frustración y en reproches. Tengo un conocido del ambiente que pone puntaje a las parejas, pero si el hombre tiene más puntos que la mujer que le toca a él, seguro buscará no concretar el encuentro; quizás lo pone nervioso ver a su mujer con alguien que ella ve con muy buenos ojos.

El equilibrio es lo importante y la mayoría de las parejas lo logran; es la esencia, valorar distintos aspectos de nuestros candidatos, llevar el sexo mas allá de las apariencias, llegar al sumum del swinger, es decir, la genitalidad poblada de sensaciones humanas y sensoriales. Tener margen en materia de gustos es explorar, situarse en el esquema; es pensar erróneamente que nos quedamos con lo mejor.


fuente: p.com

1 comentario:

Amanda Manara dijo...

Es cierto que la elección es complicada. !Cuantas veces uno de los dos dice no! Lo más curioso es que hay veces en que, a priori, parece que no va a pasar nada y luego, charlando y empatizando, descubres que hay algo que te llega y ante el "no" inicial, surge un "vaya, sería interesante". En mi experiencia, la mayor parte de las veces el "no" es algo que sentimos los dos al mismo tiempo. Cada uno tiene sus preferencias, hay que ser comprensivo, dejar el egoísmo a un lado, y a veces, dejar que tu chico se coma un bombón, aunque el tuyo esté pasado y rancio. Otra vez será al revés.
Besos chicos