domingo, 4 de abril de 2010

El cambio de pareja



Es la variante más tradicional dentro del ambiente swinger . De hecho, ese es precisamente el origen de la palabra SWINGERS (”cambiadores” o “hamacadores”).


Cuando los locales swingers abiertos a solos y solas todavía no existían, las parejas que gustaban del sexo libre se reunían en sus casas (con las limitaciones obvias de espacio y cantidad de gente) y allí hacían la “cambiadita”, retirándose a habitaciones separadas o permaneciendo todos juntos.

En los tiempos actuales, es sólo una de las distintas modalidades de interacción sexual que aprecian las parejas liberales.

Como se trata de un cambio que respeta la estructura de la pareja (hombre por hombre y mujer por mujer) es la menos transgresora de las fantasías que se pueden llevar a cabo en una reunión swinger.

Casi siempre se trata de un acuerdo más o menos espontáneo entre dos parejas , es decir cuatro personas, aunque en algunos locales, y aprovechando ciertos rincones preparados a tal efecto, se dan reuniones de varias parejas.

A veces, una vez logrado el acuerdo, pueden retirarse a otro lugar, en busca de mayor intimidad.

Hay que decir que la clave para que funcionen estos intercambios es, como suele suceder en el mundo swinger, la mirada femenina. Es la mujer la que casi siempre elige y decide cual sí o cual no, mientras que los varones son menos selectivos.

Una vacuna contra la infidelidad
Existe la idea (interesante) de que el intercambio de parejas es una especie de antídoto contra la infidelidad y la rutina. Si esto fuera cierto, y me parece que algo de eso hay, sería como vacunarse para evitar que la pareja sufra alguno de esos males. Como curarse en salud.

Combatir el miedo a los cuernos y al aburrimiento de la única manera posible: JUGANDO CON ELLOS.

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